Frederik Molenschot creó este gran candelabro que “recrea la sensación de vagar por la calle o ir conduciendo por una autopista de la ciudad de noche”. El diseñador se inspiró en la bulliciosa ciudad de Shangai, donde vivió el año 2003. La pieza captura la sensación alucinógena de estar en la calle y ver todas las luces de la ciudad emergente, que se acercan y desaparecen.
















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